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La luz del sol emite longitudes
de onda, visibles e invisibles de 280 nm a 3.000 nm.
Dicha radiación se absorbe en parte por las nubes,
capa de ozono, contaminación atmosférica
y otros elementos.
Las causas fundamentales de inmunosupresión,
envejecimiento prematuro de la piel, formación
de radicales libres, reacciones fototóxicas,
fotoalérgicas y de lesiones provocadas por la
radiación UVA, son debidas a que estos penetran
hasta el tejido conectivo de la piel. Los rayos UVB
penetran en las capas celulares más profundas
de la epidermis y son la causa principal de quemaduras
solares, daños al ADN y aparición de cáncer
de piel. Los rayos IR (infrarrojos) caloríficos
y la luz visible no dañan la piel.
La dañina radiación UVC
de onda corta no debe de preocuparnos, ya que todos
los científicos concuerdan en que nunca alcanzan
la superficie de la tierra, ya que la longitud de onda
de la radiación solar directa e indirecta que
bombardea constantemente la tierra, se dispersa a través
de la atmósfera, siendo las de longitud de onda
corta las que más se dispersan. Por lo tanto
es la radiación UVA y UVB son los causantes de
lesiones en la piel y también son los que estimulan
los mecanismos fotoprotectores del cuerpo humano, en
las diferentes capas de la piel.
Una leve exposición del sol es
suficiente para que se comiencen a producir efectos
positivos sobre el organismo humano. El daño
causado por la radiación UV en general se puede
y se debe minimizar por exposiciones solares controladas.
Efectos de la radiación UV sobre
la piel
El principio general es que a medida que aumenta la
longitud de onda se produce también un incremento
de la radiación que penetra y de la profundidad
que penetra en la piel. La radiación UVB de 300
nm, al menos un porcentaje alto penetra en la capa basal
de la piel. La radiación UVB es muy eritematogénica,
sus consecuencias son las quemaduras solares (eritema
solar) y el posterior daño al ADN, factor desencadenante
de alteraciones epidérmicas, lesiones agudas
y crónicas, dañando a las células
de Langerhans, que reaccionan a la radiación
UV emigrando de la epidermis. Estudios inmunológicos
efectuados en personas sometidas a irradiación
UVB ampliada, se han comprobado estos efectos, sin lugar
a dudas.
Factores geográficos como la latitud
y la altitud (regiones alpinas, costeras, etc.), así
como del momento del día y del nivel de contaminación
atmosférica, son la causa de cuanta radiación
UVB alcanza la piel. En concreto la pérdida de
capa de ozono de la atmósfera ha representado
un incremento de radiación UVB que incide sobre
la tierra, y sobre la piel, en exposiciones solares.
Lesiones irreversibles a largo plazo
como el envejecimiento prematuro de la piel y la formación
de radicales libres, son producidas por la profunda
penetración en el tejido conectivo de la dermis
de los rayos UVA, además de:
Reacciones fotoalérgicas
y fototóxicas
Pueden aparecer, entre otras causas, por la respuesta
a la exposición solar de ciertos ingredientes
contenidos en los cosméticos, colonias y perfumes;
también pueden ser causadas por el uso de determinados
medicamentos.
Formación de oxidantes
y alergia solar
La radiación UV, especialmente la UVA, desencadena
lesiones cutáneas a través de la formación
de radicales libres que dañan a las células
de la piel. La acumulación a través de
años de exposición solar, puede producir
lesiones crónicas. También se consideran
desencadenantes de la foto dermatosis polimorfa (PLE),
que aparece especialmente en mujeres jóvenes.
Resumen: La radiación
UVB y UVA son los responsables de afecciones cutáneas.
La radiación UVB por que penetra profundamente
en la epidermis, causa el eritema solar, daño
al ADN y la posibilidad de padecer cáncer de
piel. La radiación UVA por que penetra en el
tejido conectivo donde puede causar lesiones crónicas.
Además de la formación de radicales libres
y de reacciones fototóxicas y fotoalérgicas
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